Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



jueves, 22 de junio de 2017

¡QUÉ CALÓ!

- He decidido pasarme al lado oscuro...
- El miedo es el camino hacia el lado oscuro. -me dijo Yoda con rictus engreído, de cansino sabelotodo, pero yo no era Anakin Skywalker, ni ínfulas. Continuó, con las orejas tiesas, el bajito maestro Jedi:- El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti.

-¡¡Qué miedo ni qué leches, bicho!! - respondí enjugándome con la manga desnuda el sudor de mi frente-  Me paso al lado oscuro para ver si ahí encuentro algo más de sombra y fresquito.

(C) F.J.CALVENTE 



martes, 20 de junio de 2017

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "Akhenatón. El rey hereje" de Naguib Mahfuz

“- Es una historia de traiciones, de inocencia, de eterna tristeza…”



Siempre me ha interesado la historia egipcia, y me han fascinado sus enigmas, sus prodigios arquitectónicos, artísticos y mitológicos, y a sus figuras representativas, algunas tan escurridizas, incluso incómodas, como la del faraón Akhenatón, el conocido por el rey hereje. Si a esto le añadimos el magnífico hacer en una crónica novelada y de mano del genial Naguib Mahfuz, Premio Nobel de Literatura en 1998, entonces, esta “Akhenatón. El Rey Hereje” (El País Novela Histórica, 2005) reunirá el interés histórico, riguroso, con la amenidad de una narrativa magistral, entretenida, concisa y fácil de leer; en la que, desde un prisma de distintas apreciaciones sobre el faraón, conocemos su historia, la religión, el cisma, la ética, el poder, el amor… y en definitiva el determinismo de las acciones humanas en sus relaciones de poder o influencia. De hecho, así lo recoge la sinopsis editorial de la novela:

“Mediante la historia del joven Miri-Mon y de su viaje a Panapolis, Naguib Mahfuz nos desvela la enigmática trayectoria vital y política de Akhenatón, el llamado rey hereje; un hombre valiente que rompió con las tradiciones más arraigadas y desafió a los dioses y al destino. Finalmente, de labios de Nefertiti, Miri-Mon descubrirá nuevos aspectos de este fascinante rey. Naguib Mahfuz consigue transmitir con una belleza y eficacia impresionantes el inagotable encanto de la historia de Egipto, algo que, junto a sus novelas de estilo más costumbrista, le hizo merecedor de uno de los galardones más importantes de las letras mundiales, el Premio Nobel de Literatura”

“Me escribió una carta de recomendación para los ancianos contemporáneos de aquellos hechos, quienes los vivieron, de cerca o de lejos, quienes conocieron su dulzura y más tarde su amargura, y quienes vivieron primero la amargura y luego la dulzura. Y me dijo:
-          Tú mismo has escogido tu camino, Miri-Mon, ve y que Dios te guarde: algunos de tus abuelos fueron a la guerra, otros se dedicaron a la política o al comercio; tú deseas dedicarte a la verdad. Todos han hecho según su designio. Sin embargo, guárdate de levantar la ira del poderoso o de insultar a la prostituta, sé como la historia, que escucha a todo el que habla sin inclinarse ante nadie, para luego entregar la pura verdad a los que observan”

Naguib Mahfuz utiliza la técnica periodística de la entrevista a catorce personajes muy cercanos al Faraón, respetando siempre el lugar de la primera persona narrativa, (Ay, Horemheb, Bek, Tadu-Hepa, Tiy, Miri Ra, May, Bintu, Nakht… Nefertiti), empresa que realiza a través de otro personaje, el joven Miri-Mon, fascinado por la ciudad de la luz, Akhetatón, y por los misterios de su abandono, emprendiendo la búsqueda de la verdad en torno a su impulsor, Akhenatón (“espíritu eficaz de Atón”), quien solo reinó en la fértil orilla del Nilo durante 17 años, hacia el 1350 a.C. en el Imperio Nuevo. Éste, Amenofis IV, hijo de Amenofis III y de Tiy, influyente madre, desde temprana edad manifestó unos incoherentes, heréticos pensamientos y actitudes que chocaban frontalmente con el dogma politeísta de la religión y las costumbres egipcias influidas por el culto al dios Amón. Monoteísta convencido, decidido, Akhenatón predicó una nueva religión de paz y amor. Un aliciente inequívoco a esta heterodoxa manera de entender la realidad, fue su unión con Nefertiti, misteriosa y bella mujer con la que formaron el perfecto complemento y baluarte de la pareja solar en símbolo del dios único y en despecho del resto de dioses alrededor de Amón-Ra y a quien el propio rey prohibió su culto.
De hecho, tan importante y trascendente fue esta mujer, la reina Nefertiti, que en el libro ocupa la última entrevista de Miri-Mon, y a la que nos lleva, entre otros interesantes aspectos, por la intriga sobre el porqué del abandono a su marido, frustrados todos los sueños, condenándose a la soledad de las ruinas de su palacio en la ciudad abandonada, la esplendorosa Akhetatón (la actual Tell el Amarna), la ciudad del “horizonte de Atón”, construida por el propio Akhenatón en honor al dios único, Atón, establecida en capital del Imperio y tras marcharse de Tebas ante las conjuras de los sacerdotes de Amón.

Extraordinario por su concisión y significación el relato del autor de esta gran revolución espiritual; más por la descripción de esas relaciones humanas dentro del poder, esas miserias nutridas de la hipocresía, la envidia, la traición, pero también del amor y la lealtad.

“ La fuerza maligna anida en el corazón de los sacerdotes. El corazón de mi señor y maestro no conocía el mal; quizá fue ese el secreto de su drama (…)
-           Vuestras tradiciones, maestro, ahogan vuestros espíritus… (…)
-           Con las tradiciones derrotamos al tiempo, príncipe. (…)
-           Con cada nuevo sol nace una nueva belleza…”

Los siglos, los tiempos, la escritura de los vencedores, ha diluido si esta herejía histórica, esta utopía fugaz, fue producto de la enfermedad, de la locura de un Faraón embarazoso, o de una larvada lucha en contra del poder omnímodo de la casta sacerdotal de Amón, solo que terminó enterrada en las arenas del desierto. La revolución mística, solar, de la que, en sus planteamientos, recuperaría otra figura histórica relevante, trascendental, Jesús de Nazareth, en una religión asimismo de amor, de pacífica y fraternal convivencia. La historia relata la presión y hostigamiento de los enemigos de Egipto, en especial los Hititas, lo cual terminó por recrudecer las conspiraciones contra el Faraón, las traiciones más íntimas, haciéndolo capitular en favor de su hermano Tutankhamón, quien volvió a situar la capital en Tebas, devolviendo todo el entramado religioso y poderoso en servicio de Amón a la casta sacerdotal. Akhenatón no abandonó su ciudad, al igual que Nefertari, donde murió en extrañas circunstancias.

“ - Egipto es un país de tradiciones eternas, y la mujer es el vaso sagrado en el que se guardan esas tradiciones. (…)
-           Mi corazón también está lleno de sentido del deber”

Maravilloso y bello relato histórico sobre Akhenatón, “para unos, un ser repugnante, deforme, medio hombre, medio mujer, que desatendió las tareas políticas para consagrarse a la difusión de una nueva religión monoteísta, lo que permitió que los enemigos de Egipto derrumbaran el Imperio. Para otros, un hombre fascinante que revolucionó no sólo la religión, sino el arte y la sociedad, y al que las tradiciones y el poder de los sacerdotes de los viejos dioses acosaron hasta la muerte. La visión de su esposa Nefertiti, y tanto de los que le quisieron como de los que renegaron de él, compone el retrato de un faraón que no anheló territorios, sino sabiduría.”

“- En los tiempos difíciles es cuando se conoce a los hombres fieles. (…)
-           Hemos derribado el muro con todas las mentiras que contenía, sin embargo la verdad debe ser escrita”

Una lectura muy recomendable.


“- El trono da gloria, pero la felicidad depende de la sabiduría de cada uno”

domingo, 18 de junio de 2017

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "Escupiré sobre vuestra tumba" de Boris Vian

"... estoy convencido de que no se puede conservar la lucidez y creer en Dios al mismo tiempo, y yo tenia que estar lúcido"



No me ha sido grato conocer al escritor francés Boris Vian en un estilo negro, excesivo, muy americano de los años 40, en "Escupiré sobre vuestra tumba" (El País, Serie Negra, 2004). Novela escrita en 1946 bajo el pseudónimo de "Vernon Sullivan", probablemente no muy decidido su autor, no tan osado y franco ante la brutalidad del relato y por mucho que intentará abrir conciencias a hachazos sobre el racismo hacia el hombre negro "aprobado así por la justicia". 


"Lee Anderson es un afroamericano (albino) que llega a un pueblo donde los jóvenes están sedientos de alcohol y sexo. Trabajando como vendedor en una librería, Lee oculta un secreto: la única razón por la que está allí es para vengar la muerte de su hermano, que murió linchado y colgado por haberse enamorado de una mujer blanca."


Un relato caótico, sin orden ni concierto, enorme y gratuitamente violento, crudo,  (prohibido por considerarse pornográfico e inmoral, Vian fue condenado por ultraje a la moral y las buenas costumbres), sin profundidad en el terrible problema que pretende criticar del racismo sureño estadounidense, con personajes o esbozos de estos nada definidos, ausentes, nada creíbles, y con una trama, predecible y plana, sobresaltada por una crudeza innecesaria de sexo y violencia. Vian
escribe como si diera puñaladas al papel, con una claridad confusa, sí, sencilla y complicada, también, directa; pero con esa fracasada intencionalidad de despertar el interés, de molestar, de criticar, de provocar al lector, y al que considero se le pasó la mano en su transgresora decisión. 


Lo mejor de la novela: su brevedad. Lo peor: ya se ha dicho. Es mi opinión. 


"Los del pueblo le colgaron igual, porque era un negro. Su pantalón seguía formando en la entrepierna un bulto irrisorio"